El tendido de geófonos sobre la superficie es lo primero que se ve en una campaña de tomografía sísmica. Usamos cables sísmicos de 24 o 48 canales, espaciados según la resolución que pide el proyecto, y una fuente de impacto controlado — martillo de 8 kg o caída de peso acelerada— para generar la señal que viaja por las capas del subsuelo de Santiago. El arreglo captura tiempos de primera llegada y reflexiones profundas, y el procesamiento construye una imagen 2D de velocidades de onda P y S. En la cuenca de Santiago, donde los depósitos aluviales del Mapocho y el Maipo se intercalan con gravas fluviales densas, este método resuelve contactos litológicos y geometrías de relleno que otros ensayos puntuales no pueden ver. Cuando el proyecto requiere además la clasificación sísmica del sitio, complementamos la línea con MASW y perfiles de Vs30 para correlacionar las velocidades obtenidas con la normativa sísmica vigente.
La tomografía sísmica resuelve la geometría del basamento rocoso bajo la cuenca de Santiago sin necesidad de perforar hasta profundidades inviables.
Metodología y alcance
Consideraciones locales
Santiago está a 520 metros sobre el nivel del mar, en una cuenca tectónica rellena por sedimentos cuaternarios que amplifican las ondas sísmicas de manera desigual. El terremoto del 27 de febrero de 2010 —magnitud 8.8 con epicentro en el Maule— dejó claras las diferencias de respuesta entre el sector de Maipú, con daños concentrados en edificios sobre suelos blandos, y Las Condes, donde las gravas densas redujeron la amplificación. Una tomografía sísmica mal ejecutada, con offsets demasiado cortos o procesamiento solo de primeras llegadas, puede subestimar la profundidad real del basamento o pasar por alto un estrato de baja velocidad que actuará como trampa de ondas. Nuestro protocolo en Santiago incluye siempre modelado de inversión conjunta y chequeo de cobertura de rayos para asegurar que el modelo final represente fielmente la estructura del subsuelo antes de entregar el perfil al ingeniero calculista.
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Normativa aplicable
ASTM D5777-18 (refracción sísmica), ASTM D7128-18 (reflexión sísmica superficial), NCh 433.Of1996 Mod.2009 (Diseño sísmico de edificios — clasificación de suelo), NEHRP 2020 Site Classification (correlación Vp-Vs)
Servicios técnicos asociados
Perfilaje de basamento para fundaciones profundas
Líneas sísmicas de 69 a 115 metros de longitud para mapear la interfaz suelo-roca bajo edificios en altura. Definimos la profundidad exacta donde los pilotes deben empotrarse en el contacto competente, evitando rechazos prematuros o empotramientos insuficientes.
Detección de cavidades y zonas de falla en túneles
Tendidos con geófonos de alta frecuencia y offsets reducidos para identificar anomalías de velocidad asociadas a cavidades, zonas de cizalle o rellenos antrópicos en el trazado de excavaciones subterráneas. El contraste de impedancia acústica revela estos rasgos antes de que la tuneladora los encuentre.
Parámetros típicos
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre refracción y reflexión sísmica para un estudio en Santiago?
La refracción usa las primeras llegadas y resuelve capas donde la velocidad aumenta con la profundidad — ideal para mapear el contacto suelo-roca y estimar ripabilidad. La reflexión captura energía que rebota en interfaces, incluso si la capa inferior es más lenta, y alcanza mayor profundidad. En Santiago combinamos ambas en una misma adquisición: la refracción da el modelo somero de gravas y aluviones, y la reflexión ilumina el basamento profundo bajo los 100 metros.
¿Qué norma chilena aplica a la tomografía sísmica para clasificación de suelo?
La NCh 433 clasifica los suelos por velocidad de onda de corte (Vs30), no directamente por tomografía de refracción. Sin embargo, la tomografía entrega el perfil de velocidad de onda P (Vp) y, mediante correlaciones Vp/Vs calibradas con ensayos MASW o downhole en el mismo sitio, se puede derivar la clase sísmica del terreno con respaldo técnico sólido.
¿Cuánto cuesta una campaña de tomografía sísmica de refracción en Santiago?
El rango está entre $1.202.000 y $2.563.000, dependiendo de la longitud de línea, número de canales, fuente sísmica requerida y condiciones de acceso al terreno. Una línea de 69 metros con martillo y 24 geófonos tiene un costo menor que un tendido de 115 metros con caída de peso acelerada y 48 canales en zona urbana con restricciones horarias.
¿Se puede hacer tomografía sísmica en calles pavimentadas de Santiago?
Sí, pero requiere acople mecánico. Sobre pavimento rígido usamos platinas metálicas con yeso o gel acoplante para fijar los geófonos sin perforar. La fuente de impacto se aplica sobre una placa de distribución para no dañar el pavimento. El ruido de tráfico se mitiga con stacking vertical de al menos 5 golpes por punto de tiro y ventanas de adquisición programadas en horarios de menor flujo vehicular.
